Fiebre Aftosa - Las bases para comprender la enfermedad

21 feb. 2025

La fiebre aftosa (FA) es una enfermedad vírica que afecta a todas las especies domésticas y salvajes de animales de pezuña hendida, incluidos bovinos, ovinos, caprinos, búfalos y porcinos. Se considera una de las enfermedades animales más contagiosas debido a varios factores: las numerosas especies susceptibles, sus múltiples vías de transmisión, su alta resistencia en el medio ambiente y en los productos de origen animal, su baja dosis infectiva, la excreción del virus antes de que aparezcan los signos clínicos, la falta de protección entre serotipos y la protección cruzada limitada entre subtipos.

Un conocimiento profundo de la enfermedad y unas medidas de bioseguridad efectivas son la base inicial para la prevención y la detección precoz.

Etiología

La FA está causada por un virus ARN monocatenario sin envoltura de la familia Picornaviridae (género Aphthovirus), que tiene siete serotipos (O, A, C, SAT1, SAT2, SAT3 y Asia 1) sin conferir inmunidad cruzada.

El virus de la fiebre aftosa (VFA) es muy resistente en ambientes fríos y húmedos y puede sobrevivir durante semanas en materia orgánica. Se conserva por refrigeración y congelación y se inactiva progresivamente a temperaturas superiores a 50ºC y a niveles extremos de pH (< 6 o > 9).

Epidemiología

La enfermedad es más frecuente en rumiantes, pero la excreción viral es mayor en cerdos, lo que los convierte en los propagadores más importantes. El periodo de incubación varía de 1 a 14 días, pero la excreción del VFA puede comenzar antes de que aparezcan los signos clínicos.

El VFA se excreta en grandes cantidades en todas las secreciones corporales, incluido el aire espirado, los fluidos respiratorios, el líquido de las vesículas asociadas a la fiebre aftosa, la saliva, la orina, las heces, la leche, el semen, el líquido amniótico e incluso los fetos abortados.

La FA se propaga principalmente por contacto directo entre animales infectados y susceptibles. Otras posibles vías de transmisión son los fómites contaminados, el consumo de productos de origen animal infectados (como la carne o la leche), la reproducción con semen infectado y la transmisión aérea a larga distancia (>60 km por tierra y >250 km por agua).

La vía de transmisión más frecuente y de mayor riesgo es el contacto directo entre animales infectados y susceptibles.

Síntomas clínicos

Los síntomas clínicos pueden variar en intensidad, desde leves hasta graves, y la morbilidad puede alcanzar el 100%. Por lo general, en el ganado bovino los signos aparecen más rápidamente y las lesiones son más graves, mientras que en ovejas y cabras los síntomas pueden ser muy leves, lo que dificulta el diagnóstico. La FA se caracteriza por la aparición de vesículas que se rompen y evolucionan hacia erosiones en la boca, la ubre, los pezones y las pezuñas. Los animales afectados presentan fiebre, anorexia, depresión, reducción de la producción de leche, salivación excesiva, cojera y aborto. En ausencia de infecciones secundarias, los animales pueden recuperarse en un plazo de dos semanas. Sin embargo, es frecuente que persistan en un estado de debilidad, con una reducción de la eficiencia y la productividad. La mortalidad suele ser baja en los animales adultos, pero en los jóvenes pueden producirse muertes súbitas debidas a la miocarditis, lo que puede dar lugar a mortalidades elevadas.

Diagnóstico diferencial

La FA en el ganado porcino es clínicamente indistinguible de enfermedades vesiculares como la estomatitis vesicular, la enfermedad vesicular porcina, el exantema vesicular y el Senecavirus A, por lo que requiere confirmación laboratorial. En el ganado bovino, el diagnóstico diferencial incluye enfermedades víricas como la diarrea vírica bovina y la enfermedad de las mucosas, la estomatitis vesicular, la lengua azul, la rinotraqueítis infecciosa bovina, la estomatitis papular bovina, la mamilitis ulcerativa bovina, la fiebre catarral maligna, la peste bovina (erradicada en todo el mundo) y la enfermedad hemorrágica epizoótica. Además, es importante tener en cuenta enfermedades bacterianas como la difteria del ternero, la dermatitis digital y el Actinobacillus ligneresi en bovinos. En el ganado ovino y caprino, hay que tener en cuenta el ectima contagioso, la lengua azul, la peste de los pequeños rumiantes y el pedero. Además, en todas las especies deben descartarse la laminitis, los abscesos, los traumatismos, las quemaduras químicas y la fotosensibilización.

Diagnóstico

La FA debe confirmarse mediante un diagnóstico de laboratorio positivo a la detección de virus vivo, antígeno viral o ácido nucleico realizado en un laboratorio autorizado. Las muestras de elección para el diagnóstico son el líquido vesicular o el epitelio de una vesícula no rota o recientemente rota. En caso de no disponer de las anteriores, pueden utilizarse muestras de sangre, líquido esofágico-faríngeo, leche o tejido miocárdico. Las muestras deben transportarse de forma segura conforme a la normativa internacional.

Prevención y control

Para reducir los riesgos es esencial implementar medidas estrictas de bioseguridad en las explotaciones y en toda la cadena alimentaria. Como enfermedad de declaración obligatoria, cualquier caso sospechoso de FA debe notificarse inmediatamente a las autoridades competentes. Con el fin de salvaguardar las zonas libres de la enfermedad, se restringen los movimientos de animales y productos de origen animal, y se realizan controles fronterizos, vigilancia y procedimientos para inactivar el VFA en los productos de origen animal. Asimismo, se implementan medidas de cuarentena y sacrificio de los animales infectados y de los que estén en contacto con ellos y sean susceptibles a la FA. Además, se aplican medidas especiales para la limpieza y desinfección de instalaciones y materiales, así como para la eliminación de cadáveres y camas dentro de la zona infectada.La prevención de la FA y la reducción de la replicación vírica pueden lograrse mediante la vacunación, pero ésta no evita necesariamente la infección o el estatus de portador. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) estableció una lista oficial de países libres y zonas sin vacunación. En los países donde la FA es endémica, la vacunación puede utilizarse como medida preventiva. Se autorizan varios tipos de vacunas comerciales inactivadas de composición variable; muchas son multivalentes, con el fin de proporcionar protección contra diferentes serotipos.

Conclusión

La cooperación entre países y organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la OMSA son esenciales para la prevención, vigilancia, control y erradicación de la fiebre aftosa. Sin embargo, proteger la sanidad animal, la producción ganadera y la seguridad alimentaria a escala mundial es una responsabilidad colectiva. La educación y el intercambio de conocimientos son esenciales para concienciar a todos los niveles de la cadena alimentaria y mejorar la prevención, la bioseguridad efectiva y la detección precoz.

¿Tiene alguna pregunta?

La fiebre aftosa es un reto complejo con importantes implicaciones para la sanidad animal y el comercio mundial. Si desea saber más sobre su impacto, transmisión o medidas de prevención, nuestros expertos están aquí para ayudarle.